Propósitos de año nuevo, Nico Montero

Propósitos de año nuevo, Nico Montero

Y como en el día de la marmota, siempre que el calendario nos sitúa a golpe de campanadas en el año nuevo, aflora en nosotros la necesidad de renovación, de mejorar la dinámica de nuestras vidas, de cambiar todo aquello que no nos gusta y alumbrar nuevos hábitos y nuevas costumbres que nos hagan sentirnos mejor con nosotros mismos. Si algo de eso te está pasando, es que te hallas en el tiempo solemne de los propósitos de año nuevo.

En el elenco de las diferentes propuestas de mejora, hay clásicos que se repiten hasta la saciedad: dejar de fumar, ir al gimnasio, comer más sano, perder peso…, como hasta la saciedad son incumplidas una y otra vez, porque la voluntad de los inicios se debilita con la vuelta a la rutina y terminamos relativizando su urgencia y postergando los retos a otro momento. Esto nos deja una sensación de fracaso que tratamos de justificar echando balones fuera y poniendo excusas del recetario del autoengaño, que no son más que una cortina de humo para tapar nuestra falta de entereza y de voluntad.

Incorporar hábitos de vida saludables son magníficos leit motiv de esta época del año, pero hay otras propuestas de crecimiento personal, que tienen que ver más con nuestra personalidad, con nuestras actitudes, y con nuestro proyecto de vida. Son muy sugerentes y ofrecen una oportunidad de trabajo personal que afecta directamente a nuestra felicidad cotidiana y a la persona que queremos llegar a ser. Precisa bucear en nosotros, hacernos una radiografía vital y poner en valor que queremos mejorar o cambiar en nuestra forma de ser, de actuar, de pensar, de sentir, de decidir.

Algunas recomendaciones al paso. En primer lugar, trabaja la MOTIVACION. Asume propuestas realizables cuando sientas el ímpetu de ponerte manos a la obra, y tu convicción sea de tal fuerza y densidad, que te sientas preparado para acometer la empresa de reconstruir aquella parcela de tu vida que quieres mejorar. Es decir, hay que trabajar la motivación y llevarla a un extremo de fortaleza sólida que garantice que no nos derrumbemos ante la primera dificultad o pájara. Dotar de sentido la propuesta de cambio y llenarse de motivaciones es el pilar sobre el que construir los siguientes pasos a dar.

En segundo lugar, PRIORIZA las metas. Sé realista y acota las propuestas dentro de un marco razonable de trabajo personal. Prioriza los retos y no hagas una lista amplia y cansina de propuestas de mejora. Quien mucho abarca, poco aprieta. Es contraproducente cargarse de compromisos que saturen y colapsen tu proyecto personal. Haz una escala de valoración y quédate con lo más prioritario y aquello para lo que te sientas más interpelado. En el futuro se podrán acometer otras empresas.

En tercer lugar, asume que es un PROCESO. No te propongas objetivos que no puedas cumplir en el momento vital en que estés. Plantéate metas que supongan esfuerzo, pero que estén en tu mano y puedas desarrollar con tus recursos personales, ayuda especialista si se precisa, y tu capacidad de trabajo. Esto no significa ser mediocre, sino inteligente y sensato. Se trata de asumir propósitos que puedas ir ampliando y haciendo crecer según vayas obteniendo resultados. Recuerda que se trata de un itinerario de progresión, de avance de menos a más, sin quemar etapas y asentando las conquistas con paciencia y serenidad. En esta sociedad de la inmediatez, donde todo es “aquí y ahora”, el trabajo personal, para que tenga éxito, se mueve en otra dinámica, no es inmediatez sino proceso, es camino y se forja en un desarrollo dilatado en el tiempo.

En cuarto lugar, ten PACIENCIA contigo y no te dejes vencer cuando las cosas no salgan como tenías previsto. La progresión no tiene que ser lineal, también se avanza en zigzag, y otras veces con muy pequeños pasos, y si hace falta, se avanza en círculo… lo importante es avanzar en el cómputo global, aunque haya algún retroceso en el camino y tengas que sortear obstáculos con paciencia y determinación.

¡Ojo! Nunca se es muy viejo y nunca es muy tarde para este proceso de recreación en el que se cuece nuestra construcción personal, siempre inacabada y en estado constante de “obra por reformas”.  Buen año y atrévete a ser tu mejor versión, lo mereces.  

Y a pesar de todo, hoy es Nochebuena.

Y a pesar de todo, hoy es Nochebuena.

Nico Montero

Y hoy, a pesar de que las mascarillas han vuelto a imponerse ocultando el regalo de las sonrisas dibujadas en las calles, y que la cansina pandemia se resiste tercamente a ser vencida, y no nos da tregua… hoy, como no puede ser de otra manera, como marca el calendario vital de las fechas extraordinarias, hoy, es Nochebuena.

La nochebuena originaria no fue tan buena, más bien empezó siendo una “nochemala”. Imaginad las vicisitudes de una pareja de emigrantes, ella embarazada, arrancados de sus raíces, y obligados a abandonar la tierra de sus padres para poder garantizar la vida y el futuro de un hijo en camino. Adentrados de noche en tierra extraña, van buscando refugio, a la intemperie, mientras una jovencísima de nombre María está a punto de dar a luz con la sola asistencia del bueno de José. Aunque los belenes suavizan y maquillan con mucho arte y una rica tradición lo dramático de la escena, sin duda, el momento vivido por la familia de Nazaret hace más de dos mil años, tuvo que ser muy incierto, lleno de dudas, temores y penurias.

Esta Nochebuena, en plena sexta ola y con un sentimiento generalizado de agotamiento, teniendo en la retina el recuerdo de los fallecidos y el dolor acumulado de tantos, la experiencia de Belén, conecta directamente con muchos hogares en los que se ha instalado la desesperanza y la angustia. Como José y María, muchos seres humanos recorren el indeseable camino de tener que abandonar su tierra, de cerrar sus negocios, de perder sus casas como en La Palma, de rehacerse desde la nada para buscar el pan de cada día. Otros, conocen el trance de la intemperie, la enfermedad y la vulnerabilidad, y muchos se adentran en la noche de sus vidas buscando refugio, calor y que una estrella como la de Belén ilumine sus senderos.En aquella noche, tantas veces contada y de tantas formas representada, el nacimiento de un niño disipó la angustia de unos padres asustados, y fue capaz de transformar el temor en una fe que les hizo más fuertes, convirtiendo aquel humilde establo en el palacio de la alegría y de la esperanza. Como en aquella, en esta noche buena se nos invita a tener fe y a no perder la esperanza, pese a las excepcionales circunstancias que estamos afrontando.

Aquella noche, los judíos esperaban a un Rey-Mesías, anunciado tantas veces por los profetas, el cual reinaría con poder y autoridad. El nacimiento de Jesús rompió los esquemas y las expectativas creadas. Lo de Belén fue un escándalo en toda regla: un mesías nacido en la sucia pobreza de un establo, y que para más despropósito, moriría 33 años después, desnudo, en la cruz de la vergüenza. Y todo ello, tras una vida lejos y tantas veces enfrentado, a las élites políticas y religiosas y a los “influencers” de la época, para optar por compartirla con pescadores, prostitutas, y todos los apestados de la clasista sociedad judía.Lo que se celebra en esta noche es el misterio del nacimiento de un niño que cambió el curso de la historia desde la sencillez de un pesebre, prolegómeno de un itinerario de revolución teológica, moral y social, en la que la persona siempre ocupó el centro de su mensaje, a la par que la revelación del rostro paternal de Dios, a quien siempre identificó con el amor sobre cualquier otra consideración.

Hoy volvemos los ojos a Belén, metáfora de la esperanza en la adversidad, de la fe en la incertidumbre, de la vida que se abre paso cuando todo parece perdido… Que esta noche nadie se sienta solo, que la paz y la ternura reinen en todos los hogares y que en cada uno nazca lo que tanto anhela y desea desde lo más hondo de su ser. Feliz Navidad.

NICO MONTERO en GRANADA

NICO MONTERO en GRANADA

CONCIERTO DE NICO MONTERO ENTRADAS YA A LA VENTA!!!

El próximo día 18 de diciembre tendremos en el Centro de Estudios Superiores La Inmaculada, al gran Nico Montero en concierto!!Puntos de venta:

Librería Cruz de Elvira @cruzdeelvira en calle Libreros.

Edificio de la Curia en la Plaza de Alonso Cano

Librería Paulinas @libreria_paulinas_granada en Calle Elvira

A través de nuestras redes sociales o en el teléfono 678483828.

El precio son 5€ y la recaudación irá destinada a aquellos jóvenes que no tengan recursos para participar en la PEJ de este verano. Vente a pasar un buen rato y colabora con nosotros!!!😊😊

La felicidad como punto de partida

La felicidad como punto de partida

La Felicidad como punto de partida.

Nico Montero.


Y como cada mes de diciembre, el calendario nos va adentrando en la Navidad. Y en unos días, la palabra más repetida será “felicidad”. Se escucharán y se regalarán mensajes de felicitación, deseos felicidad repetidos por doquier, una felicidad tantas veces deseada, pretendida, buscada, que ahora queremos regalar a los demás, aunque pueda que a veces carezcamos de ella.


Lo dijo Aristóteles hace más de 2000 años. Sobre todas las cosas, sobre todos los intereses, los seres humanos buscamos la Felicidad. La mayor esperanza de cada ser humano es ser feliz en dosis mayúsculas. Y es imposible ser feliz cuando la realidad que me circunda está repleta de situaciones de infelicidad, injusticia y sufrimiento. Decía el filósofo español Ortega y Gasset “yo soy yo y mis circunstancias y si no la salvo a ella no me salvo yo”. Por eso, en esta gran red de redes que es la humanidad, nuestra felicidad y nuestra esperanza van de la mano de la felicidad y la esperanza de nuestros compañeros de viaje en la aventura de vivir.


La felicidad no se alcanza desde una actitud pasiva. No es algo que venga a nosotros, mientras esperamos plácidamente en nuestra zona de confort. No es tampoco un sentimiento mágico e infantil que nos aleja de la realidad con sueños ilusorios mientras no transformamos nuestra circunstancia para hacerla más positiva. Tampoco es optimismo hedonista que asienta la felicidad en el placer egoísta e insolidario de la cultura del bienestar llevado al más alto grado de materialismo, que después pasa factura generando tanto vacío y frustración en numerosas ocasiones. La felicidad no es un artículo que se compra en los supermercados o que se despacha en los consultorios. No se administra en pastillas ni se obtiene con el consumo de estupefacientes, que nos alejan de nuestra vida y nos evaden de nuestro contexto vital.


Se nos ha educado en la felicidad como finalidad, de manera que orientamos todas nuestras acciones para conseguirla, y cuando nuestras acciones fracasan la felicidad se esfuma de nuestro horizonte dando la bienvenida a la frustración. Quizá, el paradigma deba girar 180º, de manera que la felicidad sea el punto de partida desde donde vivir, dando la vuelta a la ecuación, de forma que no hagamos cosas para serlo, sino que decidamos serlo para hacer las cosas de otra manera. Así entendida, la felicidad es una decisión personal, es el punto de partida, una actitud vital, pensada y asumida, una forma genuina de situarse activamente en el mundo y afrontar la vida con intensidad y valor, viviendo desde lo positivo. Hay que levantarse por las mañanas, mirarse al espejo mientras el café se va haciendo y su olor todo lo invade, y decirse con determinación: “Hoy voy a ser feliz”. Y desde esa felicidad, asumida como credo, arraigada como origen y no conceptualizada como final, salir al mundo para vencerlo frente a cualquier contratiempo e infortunio, que nunca será más fuerte que la muerte… y si es la muerte la que nos visita, nunca será peor que no haber vivido.


No es nada fácil lo que escribo, porque no todo está en nuestra mano y cada día tiene su afán y nos envuelve en su rutina, pero nuestra alegría no puede depender siempre de lo que viene de afuera, de lo otro, sino que la esperanza debe brotar dentro de nosotros como opción y ser una óptica desde la que transformar hasta lo más adverso de lo cotidiano. Se trata nada más y nade menos de trazar un proyecto de vida, de encontrar el leit motiv que sea la motivación conductora de nuestros pasos. He ahí el reto: dotar nuestra vida de sentido, desde dentro, desde lo más profundo de nuestro ser.


La felicidad no se alimenta en la soledad ni es posible desde el individualismo, por ello se funde con la solidaridad y se mezcla con el compromiso por la justicia, convirtiéndose en una fuente de energía que se transmite en todas direcciones y que prende la tierra de fraternidad e igualdad. Creo firmemente en ese concepto comprometedor de la felicidad, que es entendida como apuesta por la revolución del amor y de la fraternidad, como conquista diaria, y como opción personal por SER FELIZ y hacer FELICES a los que nos rodean.