«Conviértete», la canción de Nico para el Miércoles de cuaresma

«Conviértete», la canción de Nico para el Miércoles de cuaresma

Fruto de la oración de estos días, surge esta canción que ahonda su raíz en una frase tantas veces proclamada cada miércoles de ceniza. “Conviértete y cree en el Evangelio”. No es un mandato ni una imposición, es una propuesta y un reclamo firme a que volvamos nuestros ojos al Evangelio, como proyecto de vida asumido desde lo más hondo de nuestro ser. La cuaresma, o nos conduce al itinerario de asemejar nuestro corazón al corazón de Jesús y a su Evangelio, o termina siendo un compendio de ritos y tradiciones vacías de contenido. Os invito a dejaros llevar por este sencillo tema que nos pone “rumbo a lo profundo”.

Entrevista a Nico Montero en El Andén, Canarias.

Entrevista a Nico Montero en El Andén, Canarias.

En este enlace la entrevista completa para El anden, Canarias, con motivo de la inminente Fiesta de D.Bosco y lo que significa en mi vida. Hablamos de música, fe, experiencias… un placer sentirme tan hermanado con tanta buena gente canarias desde hace tantos años!!

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¡Que te vaya bien tu vidorra en Andorra!

¡Que te vaya bien tu vidorra en Andorra!

¡Que te vaya bien tu vidorra en Andorra!

Nico Montero

Nunca te seguí y ahora menos, Rubius. Supongo que te dará igual un follower más o cien menos, teniendo tras de ti a una legión tan amplia de seguidores incondicionales. Tienes más adeptos que el número de habitantes de muchos países. Lo tuyo es, sencillamente, alucinante. Cuarenta millones de seguidores en youtube y otros tantos millones en otras plataformas. Nueve mil millones de reproducciones de tus vídeos,  y a tu cuenta bancaria, el saldo nada despreciable de más de dos millones y medio de euros al año. Algo debemos estar haciendo mal como sociedad para que esto ocurra y te embolses cada año el presupuesto de sanidad o educación de muchos pueblos de España. O tú eres muy listo, o los demás somos muy tontos.

Al conocer tus mega datos, vuelvo la mirada a mis alumnos de secundaria. Mientras va madurando en sus mentes la cultura del sacrificio para poder aspirar a una formación y un trabajo que les permita ganarse el pan de cada día, lo que tú representas hace que la fuerza moral para reclamar constancia y esfuerzo pierda fuelle y se vuelva, cuando menos, quijotesca. Lo más penoso de tu riqueza es que, para más inri, no crea empleo ni trabajo a tu alrededor. Desde la soledad de tu habitación te pones a jugar y a improvisar, a grabar tus ocurrencias y transmitir tu credo, desde el púlpito de la mediocridad. Y en esta sociedad, que necesita becerros de oro a los que adorar, te conviertes en paradigma, modelo y referente. Ahora todos los niños quieren ser youtuber o influencer, y dar, como tú, el pelotazo.

Ojo, que no te echo la culpa de todo esto. Antes que tú, otros han mostrado el camino de la indecencia. Los precursores del “millonarismo” son futbolistas, cantantes, estrellas de cine y televisión, piezas del puzzle de los intereses creados en una sociedad enferma. Mitos sobrevalorados y sobre-pagados, con el beneplácito de la chusma no selecta y fanática que se mira en ellos como la proyección de su anhelo y a la vez, de su frustración.

Ahora, para seguir dando ejemplo, te vas a Andorra porque no quieres pagar lo que debes en función de tu fortuna. Quizá no pensaste que la pensión de tus abuelos, el paritorio dónde naciste, las calles que pisaste, las escuelas que te formaron, los hospitales que te atendieron, las aceras y las carreteras, los semáforos, los trenes y sus vías, los aeropuertos y las estaciones, los médicos y los policías,  los maestros… todo eso y más, se pagó con nuestros impuestos. Toda esa red que nos cobija fue posible gracias a la tributación de los padres y abuelos de muchos de tus adolescentes fans. Lo que tú eludes era la única posibilidad de resarcirte un poco y devolver el favor a la sociedad que te encumbró y te hizo millonario. Ahora ni eso. Tu ambición es tan vieja como la humanidad. Amas amasar riqueza y en ese credo no tiene cabida la corresponsabilidad con tus paisanos en buscar el bien común. Quizá ocurre que no tienes conciencia social, porque vives en una habitación, pegado a un ordenador, y pensando que ese es el único mundo, y que tú eres su dios.

El único consuelo para los que nos quedamos aquí sin abandonar el barco, es que cuando dejes de ser “El Rubius” y vuelvas a ser Rubén Doblas, y te hagas mayor, no tendremos que pagar tu pensión, ni tu asistencia sanitaria, ni tus medicamentos, ni la posible dependencia, ni cualquier otra atención. Aunque, quién sabe, las fortunas también se malogran y la vida da muchas vueltas. Dice el refrán: Todo lo que sube, baja. Sea como sea, entonces, no vengas a España. Ten dignidad, quédate en Andorra, y no vengas aquí a vivir de gorra.

15 de enero: «DIFERENTE» en todas las plataformas digitales

15 de enero: «DIFERENTE» en todas las plataformas digitales

A largo de las próximas semanas toda mi discografía (16 discos y otros estrenos.. Más de 200 canciones), gradualmente, estarán disponibles en las mayores plataformas digitales, gracias al sello Santafe.

El 15 de enero lanzamos «Diferente’. Fue mi tercer trabajo discográfico, corría 1998. Firmé con la editorial San Pablo e hicimos un disco muy currado, con grandes músicos y arreglistas, para llegar también al corazón de los que viven al margen de la fe. Con el apoyo de Cadena Dial me permitió cantar en pubs, universidades, salas culturales…

Se distribuyeron miles de Cds y Cassetes, entonces no había redes sociales… Os ánimo a disfrutarlo en vuestra plataforma digital preferida partir del 15 de enero. Hay canciones inolvidables como «boquita de fresa» a mi hija Miriam, «dos o tres» un canto a la amistad verdadera, «nada nuevo tras de ti» un relato de amor vital, «Telaraña» sobre las contradicciones de los tiempos en los que vivimos, «Diferente» un canto a la libertad… Besotes.

Asalto al capitolio, análisis de Nico Montero

Asalto al capitolio, análisis de Nico Montero

El último asalto de Trump

Nico Montero

“Asalto al Capitolio” sería perfectamente el título de un film de la industria americana, aderezado con tramas indignas propias de las cloacas de un Estado, con conspiraciones a varias bandas, y mucha, mucha acción, protagonizada por estrellas de Hollywood. Sin embargo, no es el caso. Había que frotarse bien los ojos ante los noticiarios para tomar conciencia de que el Capitolio de Washington estaba siendo asaltado, mientras se desarrollaba la sesión plenaria más importante de las posibles. Al tiempo que la Cámara de Representantes y el Senado realizaban una sesión conjunta para confirmar la victoria de Joe Biden, miles de seguidores de Trump irrumpían en el Capitolio como unos auténticos vándalos. Algunos eran Proud Boys, el grupo de supremacistas blancos al que Trump alienta. Pero muchos, y esto preocupa, eran ciudadanos corrientes, personas enfurecidas que sienten se les ha usurpado la constitución.

El templo, símbolo de la democracia más antigua de la modernidad, había sido ultrajado, y con ello, la insurrección pretendía quebrar sus procesos y sus reglas. Entraron en el Capitolio rompiendo una ventana, metáfora de la fragilidad de toda democracia, si no se cuida y protege. Se trata de un hecho histórico (la democracia de Estados Unidos jamás había vivido algo parecido) y también de un aviso al resto de democracias mundiales.

Trump ha alimentado con mentiras y empecinamiento el relato del robo de las elecciones, generando entre sus seguidores un espíritu colectivo de desafección hacia las instituciones. Es el caldo de cultivo perfecto para un populismo mesiánico, que enarbola la bandera de la rebelión conservadora, poniendo en práctica el ideario de Trump para recuperar un poder que se aprecia arrebatado. No conviene pasar por alto que ciertos medios de comunicación llevan cuatro años alimentado las distorsiones y las falsedades. De aquellos barros estos lodos.

No es para tomar a la ligera lo que está ocurriendo. Trump cuenta con 74 millones de votantes y 89 millones de seguidores en Twitter. ¿Tantos millones de personas están equivocadas?  Salvo algunas voces, sorprende el silencio republicano de tantos senadores y congresistas hechizados por Trump. En un país con 400 millones de armas, da vértigo la admiración de tantos adeptos que siguen y no cuestionan a su líder.

¿Cuál es el objetivo de Trump? Creo no equivocarme al pensar que ha incendiado y avivado las llamas de la crispación como el arranque necesario de su nueva campaña electoral. Donald Trump no puede ni quiere asumir el papel de perdedor. Toda esta vergonzosa tangana es una estrategia para quitarse de encima la etiqueta de “perdedor” y aceptar una más ventajosa, la de “víctima” de un injusto robo. Mejor ser mártir de la causa conservadora de Estados Unidos que ser un vencido. Así, podrá alimentar su particular parusía, la segunda venida de su liderazgo mesiánico y escatológico.

Durante el asalto Trump fue detrás en todo. El presidente vigente no llamó a la calma por televisión y cuando compareció, volvió a repetir otra vez el mantra del robo. Joe Biden tuvo que tomar la iniciativa y adelantarse, con sus intervenciones y llamadas a la calma, a la investidura del próximo día 20 de enero.  Algunas voces piden que se articule la aplicación de la enmienda 25 de la Constitución de los Estados Unidos, que autoriza al vicepresidente y a la mayoría del gabinete a declarar al presidente “no apto” para ocupar el cargo. A dos semanas de abandonar la Casa Blanca parece no tener sentido, pero lo ocurrido no puede quedar impune.

Mientras se resuelve el futuro de Trump, la papeleta que le queda a Joe Biden no es moco de pavo: Enfriar la elevada temperatura del clima social, desarmar la polarización beligerante y construir lazos que vertebren la unidad que se ha malogrado en los desunidos estados de América. Buena suerte, presidente Biden. Ojalá éste haya sido el último asalto de Trump.