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Mes: octubre 2020

LA HORA DE LA GENERACIÓN COVID

LA HORA DE LA GENERACIÓN COVID

La hora de la Generación Covid, Nico Montero

Publicado en La Voz de Cádiz, 2 de octubre de 2020

Durante la historia han sido escasos, pero significativos, los momentos en los que los adolescentes y jóvenes han tenido que poner en juego un protagonismo inédito y extraordinario para dar respuesta a los signos de los tiempos. No han sido muchos los episodios de jóvenes liderando cambios sociales, porque los hilos de la historia los han movido otros, y la han escrito quienes han creído, no pocas veces, que la juventud es un estado henchido de vagas ilusiones, una pueril fantasía pasajera que tiene poco que aportar al mundo, “serio y realista”, construido por los adultos. En nuestra memoria colectiva nos salen al encuentro los recuerdos de la revolución contracultural hippie de los 60, el coraje y la valentía de los jóvenes chinos de la plaza de Tiannamén enfrentándose, a cuerpo descubierto, al rugido monstruoso de los tanques, la lucha de muchos jóvenes, desaparecidos y torturados, en tantos países, por reclamar democracia y el advenimiento de la primavera en los invernales regímenes dictatoriales, y últimamente, el 15M y los movimientos juveniles contra el cambio climático.

Hoy, en tiempos de una gran desafección de la los jóvenes por las cuestiones sociales o políticas, preocupados más en estar al día de lo último en tik tok y dedicados en cuerpo y alma al consumo de las nuevas tecnologías, quién nos iba a decir que esta pandemia colocaría a los adolescentes y jóvenes en su hora más transcendente. Es la hora de la Generación Covid, su particular hora de la verdad. Es el momento de superar la apatía y dar paso a la empatía, esa capacidad que provoca que te duele lo ajeno como tuyo, que hace que te afecte el infortunio de los que mueren, el pesar de los que enferman, la intemperie y el vértigo de los que atraviesan penurias económicas, la frustración y la pena de los que perdieron a seres queridos sin un adiós digno. Que no digo yo que no les duela, supongo que debe latir la empatía en cada uno, a diferente ritmo, cada cual según su sensibilidad y la nobleza de su corazón, pero el dolor debe traducirse en hechos concretos para no terminar siendo un espectador pasivo y distante del trágico noticiario cotidiano. Es la hora de poner en valor una actitud vital, tantas veces escrita, manoseada, contada, apelada… tantas veces reclamada y siempre por estrenar: La Responsabilidad. Es la hora de la Responsabilidad individual.

Muchos adolescentes y jóvenes pasan por la pandemia de puntillas, como si la cosa no fuera con ellos. Se sienten inmortales e inmunes ante el bicho. Han desarrollado la conciencia de “Superman” y sienten que todo esto no va con ellos. Se asume como mantra colectivo que “el coronavirus es algo que pasa a otros”. En ese escenario, las mascarillas sobran, las distancias se acortan y los riesgos se agrandan. Se abren las puertas al virus, que campa a sus anchas y busca alojarse en quien pueda llevarle hasta alguien más vulnerable o anciano con quien cebarse. Ojo, la irresponsabilidad no tiene edad ni es exclusiva de una franja. Irresponsables los hay de todas las edades y condiciones, desde los incrédulos negacionistas, a los líderes mundiales con poca materia gris y mucha indecencia. No miremos a los adolescentes y a los jóvenes con tanto recelo, ni nos rasguemos las vestiduras cuando veamos a algunos por las calles sin mascarillas y sin distancias. Ellos son reflejos, en gran medida, de nosotros. Son nuestras criaturas, a nuestra imagen y semejanza. Si llevamos toda la vida acunándolos entre algodones, dándoles todo sin límites, tratándolos como dioses sin capacidad de frustración, sirviéndoles como los amos y emperadores de la casa ¿Qué pretendemos ahora?  ¿Queremos que de la noche a la mañana sean responsables de algo que perciben erróneamente no va con ellos? Nos queda mucho por trabajar con ellos. Mucha Educación, más educación… de la de verdad, de la que inunda el curriculum de valores que se hacen fuerte en la interioridad y crea ciudadanos honrados y responsables. Es la hora de la Generación Covid, y por ende, también la nuestra. Salud a todos/as.

COMER O NO COMER… ESA ES LA CUESTION.

COMER O NO COMER… ESA ES LA CUESTION.

“Comer o no comer… esa es la cuestión”. Reflexiones al hilo del día mundial de la alimentación.
Nico Montero.
Publicado en La Voz de Cádiz, 15 Octubre 2020.


“Comer o no comer”, una frase que es mucho más que un juego de palabras. Es una dilatada y milenaria temática que ha tenido desarrollo hasta en los libros sagrados. Desde la Biblia hasta el Corán se han establecido catálogos de alimentos puros e impuros, y una completa literatura ascética sobre el ayuno y la privación de manjares prohibidos. El comer, siendo algo tan cotidiano y mundano es, sin embargo, causa de pesar para los afanados en luchar contra la báscula. También, por exceso o ausencia, la alimentación ha resultado ser un serio problema para quienes lo viven enfermizamente. Por el contrario, es un maravilloso ritual para los que lo disfrutan con pasión sin más pretensión que degustar cada plato como si fuera el último banquete. Y para los más selectos y entendidos, un arte donde innovar sabores y texturas, y de paso, ganar una estrella Michelín. Comer, como ya imaginan, es mucho más que comer. Hasta el mismísimo hijo de Dios hizo que los frutos de la tierra fueran su cuerpo y su sangre para que las generaciones venideras comieran el pan de vida.    

Y resulta que hoy, viernes 16 de octubre, es el día mundial de la alimentación, y miren ustedes por donde, la efeméride nos sorprende en la segunda ola de una joven pandemia, que mira de reojo a la vetusta y perenne pandemia del hambre en el mundo, que ha inoculado la carestía que sufren millones de seres que viven a la intemperie y en una diaria incertidumbre vital. El Covid lo ha eclipsado todo, hasta tal punto que el positivo de Cristiano Ronaldo se ha convertido en trending topic, mientras los telediarios abren con el lujoso avión medicalizado rumbo a Turín.

Comer o no comer, esa es la cuestión. Mientras el 50% de la población española llega con serias dificultades a fin de mes, y Caritas atiende y acompaña a 2,4 millones de personas en nuestro país, nosotros nos distraemos viendo Máster Chef y cómo unos tipos juegan a cocinar con el pan de cada día que a tantos les falta. Ahora, con la Pandemia y sus devastadoras consecuencias económicas, crecen las necesidades y se multiplican las carencias. Esta pandemia ha hecho crecer aun más a la madre de todas ellas: El Hambre. 793 millones de personas lo sufren a diario, desde hace mucho, y sin tanta repercusión mediática. Será que esta explosiva pandemia no tiene fronteras y no respeta ni la clase social ni el estatus económico, y será por eso, que hasta Donald Trump tiene coronavirus, aunque jamás pasará hambre.

En el mundo desarrollado producimos el doble de alimentos que consumimos, lo que significa que el despilfarro es mayúsculo e inmoral. Mientras dejamos morir de hambre a tantos seres humanos, aquí, la vacuna del coronavirus llegará antes que el gallo cante tres veces. Hay muchos intereses creados y grandes laboratorios compitiendo por conseguir el maná prometido. En cambio, la vacuna contra el hambre tendrá que seguir esperando agónicamente. Es un terreno aun sin explorar porque el remedio contra el hambre no se diseña en laboratorios, ni se fabrica en probetas, ni se testa en la piel ajena, ya que solo puede brotar de un corazón, tantas veces de mármol y piedra, que deber tornarse en solidario y fraterno. Francisco lo ha dicho alto y claro en su reciente encíclica de marcado carácter social: “Fratelli Tutti”. Hermanos Todos. Así sea, con hechos y acciones de promoción, justicia, y desarrollo sostenible, para que todos, sin excepción, puedan comer en paz.

NICO MONTERO FICHA POR LA VOZ DE CADIZ

NICO MONTERO FICHA POR LA VOZ DE CADIZ

Hoy me estreno como articulista en LA VOZ DE CÁDIZ. Gracias a su Director Ignacio Moreno y a mi querido amigo y periodista Andres por ficharme para esta aventura. Quincenalmente escribiré mi columna de opinión en LA VOZ que os iré compartiendo por aqui también y compatibilizando con mi blog en COPE de «Música, fe y compromiso». Aquí os dejo mi primera columna: LA HORA DE LA GENERACIÓN COVID. ¡Un abrazo a todos/as!

https://www.lavozdigital.es/opinion/lvdi-nico-montero-hora-generacion-covid-202010012050_noticia.html#vca=mod-lo-mas-p3&vmc=leido&vso=opinion&vli=noticia.opinion.opinion&vtm_loMas=si