¡¡ESTRENO!! JOVEN LEVÁNTATE, LA CANCIÓN DE NICO PARA LA PEREGRINACIÓN A SANTIAGO

¡¡ESTRENO!! JOVEN LEVÁNTATE, LA CANCIÓN DE NICO PARA LA PEREGRINACIÓN A SANTIAGO

La canción de Nico Montero, con geniales arreglos musicales de Gerson Daniel Perez nace de su corazón salesiano y en sintonía con el movimiento juvenil salesiano, y la pastoral juvenil en la que siempre ha estado involucrado. Es un regalo sin más pretensión que sumar música y fe en la Peregrinación a Santiago. Tiene la habilidad de recoger con coherencia e íntegramente y fielmente el lema de la Peregrinación “Joven, levántate y sé testigo. El Apóstol Santiago te espera”. Con una letra muy cuidada y llena de matices, y una música de gran pegada, nos adentra con fuerza y profundidad en el camino de Santiago, que es también un camino hacia nosotros mismos, en el que se abren puertas y ventanas a la presencia del Dios de la Vida que sale al encuentro. Disfrútalo. Es tuyo.

¿Cómo estás? Nico Montero

¿Cómo estás? Nico Montero

¿Cómo estás?

Publicado en LA VOZ DE CÁDIZ 27-05-2022

Nico Montero

Suena el despertador, saltamos de la cama como autómatas, empujados por la inercia de las horas, al ritmo del minutaje mañanero que nos empuja en una fatigosa cuenta atrás para iniciar la nueva jornada, que algunos soportan a golpes de café y otros con resignación y pasos acelerados, en el maratón existencial de la rutina.
El ritmo vertiginoso de los días puede provocar espejismos, sucedáneos de conciencia de uno mismo y una comprensión de la realidad poco madurada, de manera que nuestro desarrollo acelerado de la vida provoque que andemos ocupados en una maraña de tareas y retos cotidianos, dirigidos por el piloto automático del activismo que no permite el sosiego de pensar la vida y dar cuenta de ella.


Cuando nos adentramos en esa confusión de vivir arrastrados por la corriente del estrés cotidiano en el que hemos convertido esto de vivir, corremos el riesgo de perder el horizonte, y también las raíces, y en ese preciso momento, perdemos la identidad, y nos abandonamos a la suerte de la mediocridad y la tibieza vital, antesala del sin sentido. Lo primero que se resiente en esa premura existencial es la escala que delimita lo que es lo importante y lo que no lo es, y se produce la nebulosa que nos hace confundir las prioridades, poniendo en valor lo que no lo tiene y ninguneando lo que sí.


En esa encrucijada, se produce la primera gran traición a nosotros mismos. Tal es la confusión, que nos olvidamos de quienes nos rodean, de quienes nos aman y a quienes amamos, de quienes comparten con nosotros cada día la aventura de la vida. Cuando asumimos el credo imperante y colocamos las cosas, el éxito, el prestigio, o el dinero, por encima de las personas, es síntoma de que andamos perdidos y abrazados al imperio globalizado del consumo atroz y deshumanizado. Aún hay algo peor en el siguiente escalón, si llegamos al punto de cosificar a las personas y percibirlas como artículos reemplazables cuando ya no nos satisfacen.


Hay salida. Es urgente regalarse un respiro y tomar conciencia de la vida en su conjunto, proyectándola con realismo y valor. Es preciso incorporar nuevos hábitos y desaprender la mala educación para girar 180 grados y poner el foco en lo que nos hace felices con solvencia. A pesar de la hiperconectividad en redes sociales, la soledad es una de las enfermedades de nuestro tiempo que más ansiedad y tristeza ocasiona. Vivimos horas donde hay mucho ruido y poca comunicación, muchos likes y pocas relaciones profundas, muchos seguidores y poca amistad de calado.


¿Cuándo fue la última vez que preguntaste a alguien cercano, a tu pareja, o tu amigo, tu hijo o tu hermano, tu vecino o tu frutero… tu madre: “Cómo estás”? Dos palabras mágicas que nos hacen salir de nosotros mismos y atravesar el muro de las prisas que nos tornan distantes y deshumanizados. Dos palabras que son puente, oportunidad, una ocasión para mirarnos a los ojos y conectar. Dos palabras, solo dos palabras, que el ritmo de la vida nos arrebata y no nos deja pronunciar.


Hay que rebelarse contra la dictadura de la incomunicación, dar un golpe en la mesa y volver a poner a las personas en el centro de nuestra existencia. ¿Acaso hay algo más importante? La persona es siempre lo primero, y primero se es persona, antes que cualquier otra consideración. Hay que permitirse un respiro de la programación y carta de ajuste que nos gobierna. Hacer de nuevo el equipaje las veces que sea necesario. Soltar lastre. Vaciar alforjas. Saborear la vida. Vivir, solo eso, vivir. Querido lector: ¿Cómo estás? Sea como sea, aquí tienes un compañero de viaje.

NICO MONTERO CANTA A LAS MADRES GENERALES DE EUROPA

NICO MONTERO CANTA A LAS MADRES GENERALES DE EUROPA

Agradecido por tanto cariño y complicidad. Han sido 35 conciertos muy intensos. Ahora, nos tomamos un respiro en Junio y cerramos Mayo con este concierto tan genuino. Un honor y una responsabilidad cantar para las más de 90 Madres Generales de Congregaciones que se dan cita en Madrid el próximo Lunes 23 de Mayo en su Asamblea General de la Constelación Ibérica. Volveremos a la carga el 11, 30 y 31 de Julio en Barcelona y en Agosto en ITALIA. Y ya cocinando nueva gira para el curso 22-23. Agendados conciertos en Madrid, Ceuta, Cádiz, Albacete, Sevilla… 😘😘 Suma y sigue… Música, fe y compromiso. Nos vemos en los caminos.

AVARICIA, Nico Montero

AVARICIA, Nico Montero

Avaricia

Nico Montero

La avaricia de los satisfechos es la gula de los saciados que no son capaces de calmar el hambre desenfrenado de la demasía.

¿En qué momento alguien se convierte en un avaricioso sin escrúpulos? ¿Se trata de una transferencia genética, una predisposición que encuentra recorrido o de un mal hábito adquirido con el tiempo que termina transformándose en una actitud? Cuando somos niños nos tienen que enseñar a compartir, algo que interiorizamos con sudor y lágrimas, porque en principio, percibimos que todo lo que nos circunda es nuestro y asumimos con naturalidad que todo nos pertenece. Con el paso de los años, maduramos y crecemos aprendiendo que hay reglas del juego en las que se configura nuestra sociabilidad, y que no somos los dueños y propietarios de lo que gira alrededor de nuestro universo. Aprendemos a gestionar la capacidad de frustración y a ejercer una competencia fundamental: la empatía, porque no vivimos solos, y al fin y al cabo,  todo es de todos y hay para todos si nos organizamos mejor.

En estos días, asisto con hastío a los testimonios del juicio televisado que tiene como protagonistas a unos indecentes niños pijos que sacaron tajada cuando más duramente golpeaba la pandemia, en tiempos de gran dolor y sufrimiento para muchas familias, que aguardaban un salvavidas en las aguas turbulentas de la incertidumbre. Hoy, escuchamos las desvergonzadas explicaciones de jóvenes ricos, de buena presencia y vida acomodada, y a la vez, insatisfechos compulsivos con la fortuna que en suerte les ha tocado amasar. Estilizados maniquíes de la aristocracia más rancia y pestilente, insaciables dandis queriendo más y más, a cualquier precio, sin escrúpulos, sin más credo que llenar la saca sin fondo y rebosar la alforja con los dineros que faltaron a quienes por la maldita pandemia lo perdieron todo. Tristemente son legión, una lista interminable de sinvergüenzas, que desde Urdangarin hasta el hijo del duque de Feria producen asco y repulsa. Yates, relojes de lujo, coches de alta gama, comprados con el dinero de todos, en tiempos de carencia de medios y de personal sanitario, en meses de muerte y escasez, cuando se cerraban negocios sin un calendario de vuelta en el horizonte inmediato.

En otra época me batiría con ustedes en duelo, en ésta, más cuerda, civilizada y cabal, uso las palabras para manifestar mi repudio y reprobación. Levanto acta: Son ustedes indeseables, el peor ejemplo posible para nuestros jóvenes, la aristocracia maleducada y cutre de parásitos sin oficio. Que la justicia haga su trabajo. Por cierto, trabajo es lo que  ustedes no han ejercido en su vida. La ambición de prosperidad de los humildes es siempre una aspiración necesaria para salir de las zonas de intemperie, pero la avaricia de los satisfechos es la gula de los saciados que no son capaces de calmar el hambre desenfrenado de la demasía.

Por suerte hay muchísima más gente honesta, trabajadora y responsable. Hombres y mujeres que en lo cotidiano se esfuerzan por ser buenas personas y atestiguan en la cotidianidad su condición de honradez. La bajeza moral siempre intenta colarse si dejamos espacio a lo ruin en nuestra vida. Si nuestra formación es férrea y bien asentada, si los valores de la honestidad y la solidaridad se han asimilado con profundidad vital, si nuestra voluntad es firme y hemos aprendido a ser consecuentes con los principios de la justicia y la honradez, en definitiva, si somos buenos ciudadanos, tendremos armas para luchar ante la invitación a lo infame y a lo corrupto. Más educación, siempre necesaria, para construir una sociedad de altura ética y calidad moral.