ESCANDALO: NICO Y MARTIN INTERRUMPEN UNA BODA EN ORIHUELA

ESCANDALO: NICO Y MARTIN INTERRUMPEN UNA BODA EN ORIHUELA

orihuela-092Ni en los mejores guiones de una película de autor encontramos anécdotas tan sugerentes como la vivida en Orihuela el pasado 23 de Mayo. En muchas ocasiones la realidad supera la imaginación. Pero vayamos por partes. El 23 de Mayo el teatro circo de Orihuela estaba a rebosar. Más de mil personas llenaban un conqueto teatro con aforo para unas novecientas, … las entradas se habían agotado semanas antes, gracias al buen trabajo de difusión de la pastoral diocesana de Orihuela, encabezados por Miguel Angel Cerezo  y el padre  Luis. Se habían cercado autobuses de Elche, Valencia, Sax, Alicante, Santiago de la Ribera, y un largo etcétera de buena gente venida de más de 200 kilómetros a la redonda. El ambiente estaba caldeado, la gente esperaba ansiosa el inicio del concierto. Los músicos de Martin, Kiki Troia y José Luis Murrieta calentaban motores, los técnicos de Tagomedia, con su equipo al completo, venidos desde Pamplona, ajustaban el sonido, las luces y las cámaras para grabar el evento para la posteridad en formato audio-visual. Mi banda habitual, Paco Martinez, Teo, Hector, Antonio Baeza, Samu y los 17 coristas que me acompañaban esa noche, aguardaban en los camerinos el momento de la verdad, porque primero empezaría Martín y después nos tocaba a nosotros dejarnos la piel en el escenario. Habían llegado el presidente de la diputación y el señor Obispo, las luces se pagaron en la sala, la gente empezó a vociferar, los presentadores decían las primeras palabras para reconducir la atención y dar el pistoletazo de salida al evento. Martín a punto de salir, yo a su lado dándole animos al maestro y deseándole, en lenguaje taurino, una buena faena. En eso, el estruendo se hace mayor, la gente empieza a gritar muy fuerte, demasiado fuerte, los gritos se convirtieron en un clamor exagerado. Yo, miraba a Kiki Troia entre bambalinas, pero no acertaba a saber que pasaba. Llegué a pensar en algún desmayo, o lo peor, un infarto, o lo peor aun, un incendio…

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No pudimos contenernos, y Martín y un servidor nos encaramamos al escenario para ver que pasaba en el patio de butacas. El griterío del público había dejado de ser confuso para convertirse en definible: ¡»Que se besen»,  «Que se besen»!… Eso gritabala multitud. Por un segundo pensé que debía besar a Martín, y no es que no sea un tipo bien parecido, pero me daba apuros, por lo de su barba más que nada.. Oteando el horizonte, con la mirada al frente, en uno de los palcos centrales del teatro se destapó el misterio del clamor popular. Todos miraban a ese punto, Y Martin y yo no dábamos crédito a lo que veíamos. Una pareja de recien casados  tan solo unas horas antes, la novia con su vestido blanco y cola,  y el novio con su correspondiente chaqué,  habián interrumpido el convite de su boda, habían abandonado a sus invitados y familiares en un restaurante de otra localidad y se habían acercado al concierto para vivirlo. Ante la mirada de todos los presentes, puestos en pie, y aclamados al unísono, finalmente, … se besaron…  (Martín y yo nos quedamos estupefactos, nos reimos y recuerdo me dijo: madre mía, en tantos años jamás vimos una cosa igual…)

Tras el beso, tomaron asiento y comenzó el concierto. Martin desplegó sus temas con el aliño de los acordes de Kiki y los golpes al bajo del pinche. Sus palabras llenaron de calor y de sugerencias al respetable. Tras algo más de una hora nos tocó el turno a nosotros, y rematé la faena con la asistencia de una banda incontestable,  y no es que sea «amor de madre», pero sin duda, la mejor  banda de música cristiana que se mueve en el panorama español en este momento. Con ellos, a poco que uno haga, el resultado es contundente.

Luego Martín y un servidor cantamos un par de temas compartidos: «Nada me separará», de Martín y «El Señor es mi pastor», mía. Para entonces, los novios ya habían marchado al convite, dejándonos en la retina una imagen para nuestra historia personal y la compartida por todos aquella noche. Esperemos que este matrimonio dure, y mucho, que en los tiempos que corren, hay dificultades para las carreras de fondo. Dios nos bendice y nos soprende de muchas maneras, aquella noche, Martín y yo fuímos bendecidos con el alegato y la apología del amor de esta bella pareja. Fuera del amor, todo «rollo patatero». El amor es la clave, el alfa y el omega en el que se juega la coherencia de nuestra fe y la batalla de la felicidad. Suerte, a todos, y a amarse mucho, mucho más.

Nico Montero, Cádiz,  27 de Mayo de 2009.

Vamos  subiendo todas las fotos en:

4. Concierto con Martín Valverde

Fotos del concierto compartido con Martin Valverde en Orihuela el pasado 23 de Mayo de 2009.

5 Photos

 

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