Me dejé caer por allí y me tope con Nico y Migueli

Me dejé caer por allí y me tope con Nico y Migueli

Había escuchado alguna canción de Nico, especialmente una que se titula «Credo», que siempre me ha parecido una canción redonda. Hoy, por primera vez, iba a presenciar un directo del autor, y, diciendo la verdad, tenía mis dudas, porque a veces, estos conciertos de música religiosa, son malos tragos para los que no cantamos, pero amamos la buena música. Estaba allí, porque mi novia, que de esto sabe más que yo, debe tener hasta las canciones que Nico no ha publicado, porque se las sabe todas. A eso de las 10.15, tras una breve presentación, Nico salió al escenario, y la verdad, en dos minutos, se metió al aforo en el bolsillo. Tengo que reconocer, que hasta a mí, que para esto soy muy distante y reservado, me hizo sonreir.

En dos minutos, desmontó mis prejuicios, rompió las barreras, destapó su humanidad, su sencillez, su humor, su arte…. me cautivó.

En dos minutos, cantó, fuera de micro, una estrofa contundente, y su voz empapó cada metro cuadrado con una potencia y una autoridad aplastante… Jamás escuché una voz tan prodigiosa, y a la vez tan cálida.

En dos minutos, entré en su mundo y él en el mío, y descubrí que Dios habla a través de las personas, y que se sirve de hombres como Nico para sacarnos de la rutina, de los silencios, del costumbrismo, y abrir puertas de reflexión, sensaciones…

Ya en ambiente, cuando se habían desplegado reflexiones y canciones muy vivas y lejos de la ñoñería, apareció en escena, desde una butaca del final, MIGUELI. Se ve que estaba allí, como uno más, atestiguando el arte de su amigo Nico, que le reclamó subir al escenario, y entonces, allí mismo, Migueli, suscribió el manifiesto vital de Nico, y nos cantó, como sólo él sabe hacer, con ese peculiar timbre y cadencia, gestado en tantos conciertos vitales.

Fue una sorpresa, un regalo. Por partida doble, me sentí interpelado y afortunado de haber participado de un momento que no me dejó indiferente. Gracias a los dos.

Sergio Contreras, Madrid.

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