El 17 de Julio, nació mi hijo: Alejandro… y en El Rocío rezaban para que el niño naciera prontito.
Quiero compartir con todos vosotros el gozo del nacimiento de mi hijo, Alejandro. El 17 de Julio a las 7,20 horas de la mañana se asomaba al mundo, tras una noche larga y dolorosa que compartí con Pilar, mi mujer, que se portó como una campeona y me dió una lección de generosidad y compromiso. Pude entrar en el parto, incluso me dejaron grabar ese momento tan mágico y especial.
Alejandro se adelantó dos semanas y se le antojó nacer el 17 de Julio… el «puntazo» de la fecha es que la noche del 17 de Julio me esperaban en El Rocio «el ciento y la madre»: la banda trovador al completo, venida desde Barcelona y Murcia, que ya había sonorizado y montado los instrumentos, el coro diocesano de Murcia que llevaba meses de ensayo y preparación, un montaje de luces y sonido bestial a cargo de Tagomedia que se había desplazado desde Pamplona días antes para una plataforma con un presupuesto de 60.000 euros… y miles de jóvenes convocados para celebrar la Jornada Mundial de la Juventud, además de toda la curia andaluza convocada para el evento. Allí estaban todos, todos, menos yo… Alejandro no llegaba, el parto se retrasaba y la gente estaba nerviosa. Dicen que vieron al coordinador, José Antonio, delegado de pastoral de Huelva, rezando un rosario ante la virgen del Rocio para que el niño naciera cuanto antes… Pakito, el jefe de mi banda, deambulaba con la mirada perdida por las marismas rocieras, reinventando un concierto alternativo que no acababa de proyectar.
El parto iba lento, y todo apuntaba a que mi asistencia al Rocio era imposible…
Pero Alejandro pegó un acelerón, esos que ya no pega Fernando Alonso, para el bienestar de la madre y descanso de toda la movida rociera. Eran las 7,20h de la mañana y se asomó a nuestras vidas, para robarnos la respiración por un momento, y el corazón para siempre.
Tras un noche sin pegar ojo y un día tan pleno, me escapé al Rocio (que está a unas dos horas de Cádiz). y llegué a lo justo para dejarme la piel en el escenario y gritar con voz firme: CRISTO VIVE.
En unos días os dejamos unas fotitos del Rocio y una crónica. Besos a todos /as.